Por qué SIRINGA
 
Revist@ Digit@l del IES Ciudad los Angeles 2009 / 25 ANIVERSARIO IES CIUDAD LOS ÁNGELES  
 

 

EFEMÉRIDES DEL MES DE NOVIEMBRE

  Durante el mes de noviembre de cada año se celebran dos días con significado ambiental específico, a saber: el Día de los Parques Nacionales y el Día de los Bosques Autóctonos. Como siempre, cualquiera de los dos presentan por sí solos entidad suficiente como para dedicarles la monografía del mes de noviembre.

El primero para seguir reflexionando y profundizando en la necesidad de preservar determinados espacios, aquellos en los que se presentan unas características significativas de tipo ecológico, del influjo negativo de la civilización en su avance indiscriminado.

En el CALENDARIO AMBIENTAL de 2008, escribíamos en Siringa el 6 de noviembre en el

DÍA DE LOS PARQUES NACIONALES

y en el Blog de Siringa Verde

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  Nos decantamos, no obstante, por desarrollar algo más el tema de Los Bosques Autóctonos, con el objetivo de acercar al lector a estos reductos cada vez más reducidos en extensión, que son responsables directos de beneficios incalculables tanto desde el punto de vista ecológico desde su consideración como recurso renovable del que pueden extraerse múltiples productos o por su función reguladora y protectora a escala global.

  En el CALENDARIO AMBIENTAL de 2008, el 23 de noviembre en relación con el

DÍA DE LOS BOSQUES AUTÓCTONOS

y en el Blog de Siringa Verde

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LOS BOSQUES AUTÓCTONOS 

 

Sería conveniente que el lector que inicia la lectura pensase en el bosque no como un simple conjunto de árboles, como de una manera simplista podríamos imaginar, sino en algo más complejo, un sistema formado por múltiples elementos, donde además de las especies arbóreas más abundantes que lo caracterizan hay que contabilizar toda una gama de especies acompañantes, no por ello menos importantes y que son mayoritariamente también vegetales agrupadas en los típicos substratos: arbustivo, herbáceo, epifítico e incluso hipógeo, junto con los microorganismos del suelo, los hongos y los animales que habitan en él. Todos ellos en interrelación constante cambiando y evolucionando hacia una situación de equilibrio estable en el que no es precisa de ninguna manera la intervención humana.

Cuando decimos bosques autóctonos se quiere significar también que los vegetales están adaptados a las condiciones ambientales y a los factores físico químicos y biológicos que las controlan; por lo tanto, son bosques autóctonos los bosques caducifolios de la península Ibérica, los bosques de coníferas, perennifolios, de las latitudes medias y altas y los desarrollados en altitud, el bosque mediterráneo de nuestras dehesas, la laurisilva canaria, o la selva ecuatorial, pluvisilva , entre otros ejemplos. Es decir los de los diferentes biomas terrestres.

Y es precisamente el concepto de adaptación a unas condiciones el que trasciende más allá a la, a veces, irresponsable actividad repobladora humana, más voluntariosa en ocasiones que efectiva, como se verá después, con especies ajenas, oriundas de sitios más o menos exóticos que lo que hacen en todos los casos es transformar el entorno alterándolo profundamente.

Una vez dicho esto cabe preguntarse:

¿Cuáles son los beneficios que los bosques autóctonos proporcionan? Variados, entre ellos se pueden destacar los siguientes:

 

* Controlan directamente los procesos del ciclo hidrológico . Por ejemplo reteniéndola en las raíces y favoreciendo la infiltración de forma lenta en el subsuelo. Evitando la escorrentía superficial violenta, favoreciendo la evapotranspiración.

* Evitan la erosión hídrica . Erosión que comienza con la acción de impacto de las gotas sobre el suelo, lo que produce la desagregación de las partículas del mismo que quedan en disposición de ser arrastradas por el agua de escorrentía superficial.

El control de la erosión lo ejerce inicialmente la superficie foliar de las copas al impedir la acción de impacto al frenar primero y dejar caer el agua después mansamente hasta el suelo, cuando no lo hace mediante el escurrimiento desde el tronco. Además, el poderoso entramado radicular sujeta el suelo a su alrededor impidiendo el movimiento en las laderas con fuerte pendiente.

La sujeción que ejercen las raíces arbóreas y arbustivas en las vertientes junto con la que hacen los bosques de ribera sobre los cauces sirven para controlar el acarreo masivo de sedimentos a los cursos de agua, con lo que evitan, una vez son transportados, la colmatación de los embalses alargando su vida media. Casi de la misma manera evita la erosión eólica.

* Contribuyen mediante el aporte de biomasa a la formación y evolución del suelo edaffológico. En este sentido, la hojarasca y los restos de otras estructuras vegetales, experimentan un proceso de descomposición y de humificación, que junto con la actuación de los microorganismos descomponedores y transformadores facilitan la generación de nutrientes que junto al correspondiente transporte iónico a partir de las partículas coloidales del suelo los pone en disposición de ser absorbidos de nuevo por los vegetales del bosque.

* Son un sumidero del dióxido de carbono atmosférico.Es perfectamente conocido el mecanismo fotosintético en sus variedades C 3 , C 4 , o CAM, mediante los cuales todos los vegetales fijan el dióxido de carbono a otras moléculas orgánicas para transformarlo en biomasa propia.

En un momento en el que las actividades humanas liberan grandes cantidades de CO 2 como consecuencia de la combustión de los combustibles fósiles, o por otras acciones como pueden ser los incendios forestales, el incremento de las masas forestales se antoja como fundamental para sustraer una parte de ése gas de la atmósfera. En consecuencia los bosques autóctonos: Reducen el efecto invernadero, el calentamiento global y el cambio climático asociado.

* Aportan oxígeno a la atmósfera del planeta . Gracias al mecanismo extraordinario que constituye la fotosíntesis se produce la liberación de grandes cantidades de este gas a la atmósfera, imprescindible después para los mecanismos metabólicos de respiración de plantas y animales. Por ello, se dice que el bosque o los bosques del planeta son los pulmones de la Tierra, haciéndolo siempre en mayores proporciones que cualquier otro tipo de cultivo. Los valores cuantitativos asignados a la producción de oxígeno de una hectárea de bosque autóctono presentan valores comprendidos entre las diez y las veinte toneladas anuales. De ahí la necesidad imperiosa de su conservación así como la necesidad de incrementar su superficie.

* Regulan el clima local . Favoreciendo por un lado, la evapotranspiración a través de los estomas de las hojas. En consecuencia, la cantidad de vapor de agua en la atmósfera es mayor en las zonas boscosas que en las zonas deforestadas, las posibilidades de condensación de esa humedad relativa y dar lluvias también mayor.
 

Por otro lado, dependiendo de la naturaleza específica del bosque autóctono, otros factores del clima se ven también regulados por él, es el caso de la temperatura, existiendo extensiones forestales concretas en las que las temperaturas son inferiores a las existentes fuera de ellas, como son los hayedos, mientras que en otras ocurre junto al contrario, como en las acebedas.

Por todas estas razones, puede decirse que los bosques regulan las condiciones climáticas locales, y por ende, las regionales con repercusión global.

* Constituyen por sí mismos variedad de hábitats. Los cuales son susceptibles de ser ocupados por especies con todos los nichos ecológicos posibles que se conforman como una zona ideal para la biodiversidad más amplia.

* Absorben determinados contaminantes atmosféricos e hídricos . Fijan los contaminantes sólidos de la atmósfera.Por lo que puede decirse que tienen una misión depuradora esencial de la variación inducida de la composición de los sistemas ambientales naturales.

* Reducen el ruido ambiental.Donde se escuchan los famosos ruidos del silencio que incrementan el confort, reconfortantes en una sociedad estresante.

* Aportan su biomasa.Bien como combustibles tradicionales y actuales, como material de construcción, como pasta para la elaboración del papel.

* Son materia prima de determinadas sustancias . Como: corchos, resinas, colorantes, aceites especiales.Suministran productos a la industria farmacológica .

* Son un recurso genético.

* Pueden utilizarse para usos científicos, culturales y recreativos.

* Generan de una manera directa e indirecta puestos de trabajo así como rentabilidad económica en su área de influencia.

* Constituyen un recurso paisajístico de primer orden . Debido a su calidad visual que hace que los ciudadanos busquen específicamente estos lugares para solaz esparcimiento.

Todas estas funciones individuales del bosque se pueden resumir en el siguiente esquema:

 

   

Por lo que la gestión sostenible del bosque debe tener en cuenta estas funciones a la hora de establecer medidas en este sentido. ¿Cuál es la problemática actual del bosque autóctono? Sencillamente la que parte de su desaparición paulatina por su risilencia, es decir, su escasa capacidad funcional para responder a las muchas alteraciones inducidas en el sistema complejo que es.

Las diversas causas que alteran el sistema boscoso están asociadas a actividades humanas concretas, que varían poco según las distintas latitudes y países, y que llevan a una deforestación progresiva del planeta.

Los datos en éste sentido pueden ser más que elocuentes; así, se estima que la tasa de deforestación general anual ronda los 17. 10 6 hectáreas; la pérdida constatada en la Amazonía de la pluvisilva desde el año 1970 hasta la actualidad supone el 20 % de su superficie original, con una pérdida de biodiversidad vegetal del 15 % de especies concretas eliminadas y extinguidas. El bosque malgache (Madagascar) ha reducido su extensión progresivamente hasta dejarlo únicamente en el 2 % de la extensión que ocupaba antaño. Al igual que el del Zaire, el de Indonesia, etcétera.

En la actualidad el 50 % de la superficie forestal posible ha sido talada con diferentes fines, es la primera causa de la deforestación, mientras que las medidas protectoras afectan exclusivamente a un 5-6% del total.

Por lo tanto, la superficie boscosa mundial está en franco retroceso, alrededor del 5 %, siendo especialmente grave en algunos países como los EE.UU y en general el área ocupada por este país y Canadá.

En Europa, le siguen Finlandia, que pierde parte de sus bosques como consecuencia de un problema añadido de contaminación transfronteriza como es el de la lluvia ácida, otro problema por tener en cuenta en relación con la pérdida de cobertera vegetal, aunque afortunadamente la gestión boscosa en este país tiene bajo el control de la certificación sostenible de explotación la casi totalidad de su superficie forestal, independientemente que ésta esté en manos públicas o privadas.

Lo mismo podría decirse de países concretos o de los bosques de la Península Ibérica. Datos que son todos ellos apabullantes que dan que pensar y hacen necesaria de inmediato la gestión sostenible del bosque y la toma de medidas antes de llegar, como en otros muchos problemas ambientales, a ésos puntos de no retorno en los que las soluciones se antojarían ya imposibles.

Muchas son las razones que llevan a esa deforestación desmesurada; - desde la obtención de exquisitas y exóticas maderas comerciales, a la tala de madera para la subsistencia, pasando por la obtención de pastos o espacios para la agricultura de subsistencia,-; razones aplicadas a los bosques autóctonos de países en vías de desarrollo, en el caso de los civilizados hay que añadir otras razones entre las que pueden citarse: - la construcción de infraestructuras, el avance de la agricultura y ganadería intensivas, los cultivos forestales, (habitualmente con especies alóctonas de gran rendimiento y tipo casi único), o los incendios forestales, no ya naturales sino sobre todo provocados con intereses especulativos.

¿Qué medidas tomar ante el descenso de superficie boscosa en el globo?

Lógicamente, el uso sostenible de los bosques debe pasar por la consideración equilibrada de la dualidad economía-conservación del medio, (en este caso del bosque), y por la promulgación de medidas legales generales, nacionales y locales de protección de las áreas boscosas.

Para ello deben considerarse algunas estrategias concretas como son:

•  La elaboración de programas de protección específica .

•  El establecimiento de zonas protegidas .

•  Gestión forestal adecuada , con eliminación de masa forestal susceptible de incendiarse de forma natural, construcción de cortafuegos.

•  Aumentar la eficacia de la industria maderera .

•  Reutilizar los residuos generados en la industria de la madera, para otros usos, aglomerados, pellets de madera para calefacción, etc.

•  Disminuir el uso del papel mediante la utilización de las técnicas de reciclado.

•  Concienciar a la población sobre la repercusión de los incendios forestales.

•  Medidas jurídicas concretas contra pirómanos.

•  Medidas leg ales que impidan la transformación de zonas incendiadas en zonas de construcción de infraestructuras o de suelo urbanizable.

•  Y sobre todo forestar activamente .

Ahora bien, la forestación masiva puede convertirse de manera paradójica en un nuevo problema por añadir al cúmulo de despropósitos al que hemos llegado con la deforestacion no menos activa y masiva.

Las políticas de reforestación inapropiadas, en ocasiones escasamente planificadas y poco afortunadas, adornadas, a veces, a modo de excusa ideal, con la plantación industrial de árboles para la lucha contra el cambio climático, que aunque hacen que la superficie boscosa haya crecido considerablemente, compensando en gran parte la pérdida de los bosques autóctonos característicos como son los de montaña y sobre todo el mediterráneo típico en nuestro país, la mayoría de las veces resultan incompatibles con el tipo de vegetación autóctono.

Las especies más utilizadas en la reforestación han sido los pinos, eucaliptos y chopos; es decir, con predominio de una clara tendencia al monocultivo, en ocasiones si, algunas especies autóctonas, aunque con genotipos diferentes a las del lugar; que han acabado por modificar las condiciones hídricas o del propio suelo, convirtiéndose, como se ha apuntado en un problema más que en una solución.

La clara tendencia industrial de la reforestación para dar un toque exótico de desarrollo sostenible lleva implícita el empleo de maquinaria pesada en las labores de preparación del terreno, que han compactado el suelo, han favorecido la erosión, dificultado la infiltración y por ende reducido la fertilidad de los suelos, volviéndose los efectos en contra de lo que se quería conseguir.